Eran las 2 de la tarde cuando este par hombres bajaron el cerro de San Bernardo a pata pelada. Les quedaba libre aún casi la mitad de día, pero la resaca se hacía cada vez más intensa y el cansancio se pronunciaba minuto a minuto…
Decidieron seguir su camino y eligieron en un folleto:
San Lorenzo “hermoso lugar para descansar”
(como anillo al dedo)
Llegaron a San Lorenzo, una reserva ecológica ubicada en lo alto de una montaña para recorrer caminando... caminando? . El Colombian giró su cabeza y el englisman sin mirarlo agachó la suya, negando cualquier posibilidad de gastar lo poco de energía que tenía.
De repente una mujer grande y con rasgos indígenas apareció milagrosamente con dos caballos de fuerza atados a sus manos. Uno se llamaba “Vayo” y lo ensilló el Colombian, y la otra “Morita”, pal englisman.
Mientras las bestias soportaban el peso de este par de grandes hombres, la milagrosa mujer caminaba tranquilamente por la senda acompañandolos mientras relataba la reseta del locro artesanal.
Esa noche comieron locro.
Decidieron seguir su camino y eligieron en un folleto:
San Lorenzo “hermoso lugar para descansar”
(como anillo al dedo)
Llegaron a San Lorenzo, una reserva ecológica ubicada en lo alto de una montaña para recorrer caminando... caminando? . El Colombian giró su cabeza y el englisman sin mirarlo agachó la suya, negando cualquier posibilidad de gastar lo poco de energía que tenía.
De repente una mujer grande y con rasgos indígenas apareció milagrosamente con dos caballos de fuerza atados a sus manos. Uno se llamaba “Vayo” y lo ensilló el Colombian, y la otra “Morita”, pal englisman.
Mientras las bestias soportaban el peso de este par de grandes hombres, la milagrosa mujer caminaba tranquilamente por la senda acompañandolos mientras relataba la reseta del locro artesanal.
Esa noche comieron locro.
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