11.8.09

La paz sea contigo Bolivia

Paz y amor (peace and love). Si. Eso se respiraba en el pequeño hospedaje wild rover de la paz. Semejaba al Gibraltar de san telmo en Buenos aires, pero con camas. Muchos rubios, muchas rubias. Mucho english pal Colombian. Mucho turismo júvenil para este par de hombres tan definidos y concretos. O no?
Ellos caminaron a 3.660 metros sobre el nivel del mar. Subían y bajaban por aquellas altas calles. Perideron el aire y recurrieron al taxi de Juan y se jueron palla arriba, pa la calle del salmón. el taxi andó y andó, Juan hablaba divertido, se sentía orgulloso de transportar a los dos hombres, hasta que la nave se detuvo. Si. Se detuvo en la montaña.
se ofrecieron pues los dos pa empujar el tanque e Guerra.
Encendió, Subanse a ver!!!
Dijo Juan

Tan de malas el Englishman que cuando se fue a subir, pasó un colectivo y se le llevó la puerta. Oh my god!! Decía, y el Colombian Ay juemadre!!
Juan se bajó del taxi. Los autos pitaban. La gente que caminaba se aglomeró a mirar. La policia observaba sin actuar. El Colombian reía. El englisman desenfundó su billetera y otorgó a Juan 100 bolivianos.
Decidierón partir a Copacabana.

Uyuni

Ahi llegaron! decían los campesinos esa noche. Ambos hombres habían ganado el respeto de los bolivianos. Su comportamiento en el bus había sido destacable.
Allá van! Decían al otro día los mismo campesinos de la noche anterior (eran 2 campesinos) mientras el englisman y el Colombian arrancaban camino al sin fin blanco. Al salar de Uyuni.
Aquella reserva de sal de casi 12.000 km cuadrados ubicada al suroeste de Bolivia.
El Colombian derramó lágrimas ahi. Se sentía muy pequeño, él siempre se vió muy grande. Digamos pues, se desilusionó de si mismo.


Tupiza a Uyuni

De ese viaje solo se sabe que:
- Fue un viaje interminablente inolvidable sobre una carretera no asfaltada durante 9 horas.
- El englisman le encargaron llevar una gallina campesina en sus piernas, oh my god!! Dijo él.
- El Colombian se ofreció a cantar “los pollitos dicen…” mientras arrullaba en su pecho a una pequeña niña boliviana de un añito.

El pequeño Andrés

En Tupiza descansaron esa noche. Comieron sanduche de lomito, caminaron por aquel lugar respetable.
Disfrutaron también de la música de glenn miller interpretada por la banda municipal.
Observaron desde la iglesia algunos jóvenes que caminaban alrededor del parque durante varias horas sin aburrirse…y tambien encontraron al pequeño andrés…ese niño violento latinoamericano.


De Villazón a Tupiza.

Luego de almorzar en villazón tomaron un bus a Tupiza. Two Pizza?

De tilcára a la quiaca, y de la quiaca a villazón

Después de tanta peña y folklore en tilcára, salieron pues estos dos gladiadores a la quiaca – villazón…la frontera entre argentina y bolivia… ahí. sin desesperar estuvieron por casi 3 días, ellos necesitaban el sellito en “el passport” pa`poder seguir adelante con su aventura.

Allí comenzaron a sentir otros olores, otras formas, otras caras, otros sonidos, el paseo se convertía casi en una dificultad.

Era otro espacio… era un contraste.


Esto es Bolivia compadre !!!
Vamos a comer llama con salsita!!!



5.8.09

Hitec vs. merrell

el englisman le propone al Colombian hacer una caminata. Aprovechar el paisaje. Olvidar esa vida sedentaria. (el Colombian proyectaba aquello que proyectan los gatos castrados, digamos una especie de atrofia mental y corporal)

ambos se habían puesto de acuerdo para comprar un par de zapatos aptos para caminatas en montaña…el englisman unos merrell y el Colombian unas hitec.

Arracaron pues a hechar pata, palla arriba en aquel alto donde nace la quebrada.

Pukara, un mágico fuerte indigena legado de los incas… caminaron caminaron caminaron, subieron, bajaron montañas, montañitas y montañotas, se cargaron de energía mascando coca’e Bolivia.

Llegaron hasta la garganta el Diablo “the deep throat”…perdón “The devil throat”, luego de caminar durante casi medio día. Se detuvieron, observaron, y se dieron un baño con el agua’e la montaña.

Recibieron la energía solar así como lo hacían nuestros antepasados. Ahi reflexionaron… el Colombian volvió a sentir su cuerpo, sus piernas, se sentía primario, desde cero.

Luego venía la evaluación de sus zapatos. Los merrell del englisman estaban como los zapatos del agente 007, limpios y sin rayones, en cambio los hitec del Colombian estaban de color café tierrita y con un huequito que dejaba asomar al meñique derecho.
Que vaina hombre! Dijo el Colombian.




Fiestas folklore y pachamama (copla)

Llegaron pues a una peña
Pidieron guiso’e cabrito
Y solo por esa noche, una jallita de vino
Disfrutaron del folklore
Celebrando con honores
La pachamama en tilcara

Tilcara: the next stop

durante 4 horas de viaje hasta tilcara, los dos extraños hombres contemplaron el paisaje desde el parabrisas del colectivo, comenzaban a ascender el relieve andino...

Oh my God! Repetía con frecuencia el englisman mientras el otro recordaba en silencio las montañas de sus pagos.

La luz del sol se fue ocultando hasta coronar los 2400 m de altura en el hermoso pueblo colonial de tilcara.

Al bajar de la embarcación una mujer se acercó al englisman muy decentemente, y les ofreció su morada para que pasaran la noche, mientras en tilcara las peñas comenzaban a prenderse.


temporada de patos

Antes de salir a tílcara en jujuy, descansaron el almuerzo en el parque mientras miraban nadar los patos en el laguito.

subjetiva 4

el locro artesanal

Eran las 2 de la tarde cuando este par hombres bajaron el cerro de San Bernardo a pata pelada. Les quedaba libre aún casi la mitad de día, pero la resaca se hacía cada vez más intensa y el cansancio se pronunciaba minuto a minuto…

Decidieron seguir su camino y eligieron en un folleto:
San Lorenzo “hermoso lugar para descansar”
(como anillo al dedo)

Llegaron a San Lorenzo, una reserva ecológica ubicada en lo alto de una montaña para recorrer caminando... caminando? . El Colombian giró su cabeza y el englisman sin mirarlo agachó la suya, negando cualquier posibilidad de gastar lo poco de energía que tenía.

De repente una mujer grande y con rasgos indígenas apareció milagrosamente con dos caballos de fuerza atados a sus manos. Uno se llamaba “Vayo” y lo ensilló el Colombian, y la otra “Morita”, pal englisman.

Mientras las bestias soportaban el peso de este par de grandes hombres, la milagrosa mujer caminaba tranquilamente por la senda acompañandolos mientras relataba la reseta del locro artesanal.

Esa noche comieron locro.